Es un enfermo psíquico, no es responsable de sus actos. Son los argumentos del abogado de Josef Fritzl, el padre que encerró y violó a su hija durante 24 años en la pequeña localidad de Amstetten. "Mi cliente no debe ser encerrado en una cárcel, sino en una institución psiquiátrica", ha asegurado Rudolf Mayer, según publica el dominical alemán 'Bild am Sonntag'. Este jurista, conocido en Austria por defender casos criminales y complejos, estudia recurrir a un especialista para que ratifique estas afirmaciones.
Según Mayer, su cliente "no es un monstruo, sino una persona", aunque para muchos lo que ha hecho exceda a su comprensión, y que su primera impresión cuando lo visitó en la prisión donde está ingresado preventivamente fue que se trataba de un "pater familias" o "patriarca". El abogado afirma también haber recibido cartas amenazadoras por su decisión de defender a Josef Fritzl, quien violó sistemáticamente a su hija y tuvo con ella siete hijos. Mayer, que calificó a su cliente, un "hombre roto", ha advertido que en caso de que su "opinión personal" no sea tenida en cuenta por el forense del Tribunal recurrirá a un experto propio. El abogado recuerda, finalmente, que su defendido ha admitido los cargos de incesto y de haber encerrado a su hija, pero que se defenderá de otros, como "asesinato por negligencia". Según 'Bild', en caso de prosperar su tesis de la no responsabilidad de Fritzl, este podría ser condenado a un máximo de 15 años y salir en libertad mucho antes, en caso de buena conducta. ZA
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Sedientos de horror Desde hace días, fotógrafos con potentes teleobjetivos y equipos de televisión de todo el mundo se apostaron alrededor del centro psiquiátrico. Coches con antenas satelitales sobre el techo estacionan delante del recinto para poder emitir en cualquier momento.
Los objetivos son siete. Siete personas que, según los médicos, necesitan tranquilidad. Que en los últimos años y décadas padecieron sufrimientos indescriptibles. Pero los pedidos de médicos y policías para que se respete la privacidad de Elisabeth, de sus cinco hijos y de su madre de 68 años, toparon hasta ahora con oídos sordos.
La prensa sensacionalista ofrece hasta un millón de euros por la primera imagen actual de la mujer que fue encerrada casi un cuarto de siglo por su padre.
Cinco de los seis hijos, fruto del incesto, viven ahora con su madre y su abuela en una vivienda en la clínica. Son atendidos por médicos, trabajadores sociales y psicoterapeutas. Las ventanas están algo oscurecidas desde fuera. Los 24 años con luz artificial sensibilizaron los ojos de Elisabeth y de los niños que vivieron con ella en el sótano.
Hasta en los árboles "Lo que necesita la familia ahora es tiempo", advirtió el director de la clínica, Berthold Kepplinger. Hay que entender que no quieran presentarse en público. "Tras el terrible martirio que pasaron tienen derecho a la privacidad", agregó.
Pero los paparazzi no tienen en cuenta sus palabras. Cualquier medio vale para lograr una imagen de las víctimas. El personal de vigilancia contratado especialmente ya tuvo que expulsar a decenas de fotógrafos de los árboles en los que se habían instalado.
Eso no es todo: los paparazzi incluso se adentran con ropa de camuflaje en los bosques cercanos. Un fotógrafo se disfrazó de policía. Otros lograron entrar por la puerta trasera o por el sótano a la clínica, donde fueron interceptados. El martes, un equipo completo llegó hasta las oficinas de la dirección de la clínica.
Pero no sólo la clínica es objetivo de los curiosos. La ciudad de Amstetten, sobre todo la "casa del horror", se convirtió en destino turístico. Los curiosos hacen un desvío de la autopista para echar una mirada al edificio gris en cuyo oscuro sótano ocurrieron escenas inenarrables.
Ese turismo de catástrofe se encuentra con una población profundamente conmocionada. Para Elisabeth y su familia, el revuelo mediático no augura nada bueno. (Reuters-DPA-Especial)